¿Cómo se elabora este sombrero? Se utiliza la fibra resistente y flexible de una especie de palmera sin tronco llamada toquilla, procedente de las tierras costeras del Ecuador, donde se dan las condiciones ideales para su crecimiento y regeneración. A los sombrereros artesanos del país se les reconoce como los mejores tejedores del mundo por su minucioso trabajo. Puede tomarles un mínimo de seis meses confeccionar un sombrero de gran calidad como el superfino de Montecristi. Pese a que las fibras que lo forman son muy cortas, apenas se distingue dónde termina una y empieza la otra. En un auténtico panamá están tan apretadas que ni siquiera dejan pasar el agua.

La localidad de Montecristi es famosa por sus excelentes sombreros hechos a mano. Los expertos de la zona efectúan su labor a primeras horas de la mañana o al caer la tarde para que el calor ecuatorial no merme la flexibilidad de las fibras. Comienzan la copa tejiendo meticulosamente en espiral las intrincadas fibras entrelazadas hasta conseguir el diámetro deseado. Luego la colocan en una horma cilíndrica de madera para elaborar con destreza, también en espiral, los laterales. Tras muchas semanas de trabajo llegan a las alas, que se tejen en ángulo recto. Varias técnicas de acabado, entre ellas el cuidadoso recorte de las fibras que sobresalen, el lavado y el blanqueado, producen el famoso panamá.